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Un clorador salino funciona generando cloro de forma automática a partir de la sal disuelta en el agua de la piscina, mediante un proceso llamado electrólisis salina.
Este sistema permite desinfectar el agua de forma continua, sin necesidad de añadir cloro químico de manera manual.
Si quieres saber cómo funciona un clorador salino paso a paso, qué necesita para trabajar correctamente y qué debes tener en cuenta para que la cloración salina sea eficaz y segura, sigue leyendo.
Un clorador salino es un equipo que se instala en el sistema de filtración de la piscina y que se encarga de producir cloro natural a partir de sal común.
Existen marcas de sal para piscina, como la Sal Especial Piscina de Polasal.
Su objetivo es mantener el agua desinfectada de forma constante, reduciendo el uso de productos químicos tradicionales.
La cloración salina resuelve uno de los problemas más habituales en piscinas: la dosificación incorrecta de cloro.
El sistema genera solo el cloro necesario, de forma automática y controlada para conseguir:
| Sistema | Cómo funciona | Dosificación |
|---|---|---|
| Cloro químico | Se añade manualmente | Manual o semiautomática |
| Clorador salino | Produce cloro a partir de sal | Automática y continua |
El funcionamiento de un clorador salino es sencillo si se entiende por etapas. No es magia ni convierte la piscina en agua de mar.
Primero se añade sal específica para piscinas hasta alcanzar una salinidad baja, normalmente entre 4 y 6 g por litro.
El agua sigue siendo dulce al tacto, pero contiene la cantidad necesaria para el proceso.
Aquí ocurre la parte clave del funcionamiento.
El agua salada pasa por una célula electrolítica, donde una corriente eléctrica separa las moléculas de sal (NaCl).
Este proceso, llamado electrólisis salina, genera cloro activo, que es el encargado de desinfectar el agua.
El cloro elimina bacterias, algas y microorganismos.
Tras desinfectar, vuelve a transformarse en sal, reiniciando el ciclo.
Por eso se dice que es un sistema cerrado y continuo.

| Componente | Función |
|---|---|
| Célula electrolítica | Produce el cloro |
| Central de control | Regula la producción |
| Sensor de flujo | Evita funcionar sin agua |
| Fuente de alimentación | Aporta corriente eléctrica |
Una piscina de sal no requiere atención diaria si el sistema está bien ajustado.
El clorador necesita un nivel de sal estable.
Si hay poca sal, no producirá cloro; si hay demasiada, puede dañarse la célula.
El equipo ajusta la producción según:
En verano el clorador trabaja más horas.
En invierno reduce o detiene la producción para evitar sobrecloración.
Para que el funcionamiento sea correcto, no basta con tener sal.
| Parámetro | Valor recomendado |
|---|---|
| Salinidad | 4–6 g/L |
| pH | 7,2 – 7,4 |
| Alcalinidad | 80 – 120 ppm |
El clorador solo funciona cuando la filtración está activa.
Una mala filtración afecta directamente a la desinfección.
Aquí es donde más problemas aparecen en la práctica.
Las causas más habituales son:
Un clorador salino no es libre de mantenimiento, pero sí sencillo.
Debe revisarse cada 3–6 meses y limpiarse solo si hay incrustaciones calcáreas.
La célula suele durar entre 4 y 7 años, según uso y mantenimiento.
Sí. Genera cloro natural a partir de sal mediante electrólisis.
No. La salinidad es muy baja, muy inferior a la del mar.
Depende del volumen, temperatura y uso, pero suele coincidir con el tiempo de filtración.
Con poca sal no produce cloro; con demasiada puede dañarse el equipo.
En la mayoría de piscinas privadas, sí merece la pena.
Ofrece comodidad, estabilidad y una mejor experiencia de baño.
No es la mejor opción en piscinas muy pequeñas, de uso esporádico o sin un mínimo control del agua.